El Real Madrid no para de pensar en el presente, pero sin descuidar el futuro. Así lo ha confirmado el periodista, Joaquín Maroto, quien ha revelado las intenciones que tiene Florentino de cara a la próxima temporada: “Fichar uno o dos centrales y un centrocampista organizador, joven y con proyección”, ha aseverado el veterano periodista quien, por cierto, trabajó hace años en el propio Real Madrid junto a Florentino como encargado de la comunicación.
En el Santiago Bernabéu son cada vez más conscientes de que hay que cambiar algunas piezas del motor porque hay otras que fallan. Alaba y puede que Rudiger tienen los días contados y el centro de la zaga es propenso a lesiones, con Militao y Huijsen, cada uno en su estilo, muy castigados. Ahí hay un boquete claro. Lo del centro del campo es algo de lo que se viene hablando desde hace tiempo… y lo que queda. Parece que el club quiere moverse en ese sentido.
Güler, clave para el nuevo centrocampista
¿El nombre? Según Maroto, mucho va a depender también de Arda Güler. “Si Güler responde como se espera, esa posición se podría reforzar con un jugador de futuro”, asegura Maroto. Por tanto, y hablando en plata, la diferencia entre ir a por un Vitinha o un Enzo Fernández a hacerlo a por un Kees Smit o Hugo Larsson. Si Arda deja buenas sensaciones no le traerían la más alta competencia para seguir apostando ciegamente por él.

Lo que es evidente es que los resultados y las sensaciones han motivado que el Madrid ya esté pensando en cómo mejorar la plantilla actual. Mejorar físicamente a todos los jugadores, bajo el paraguas de Pintus, es algo que se considera indispensable por parte de Florentino y su directiva, pero, además de eso, meter sabia nueva es una obligación.
Camavinga y Ceballos, en peligro
Lo que no está claro es lo que puede implicar en cuanto a salidas la llegada de ese centrocampista. ¿Saldría Camavinga? ¿Sería Ceballos el señalado? ¿Habría sorpresa con Valverde o Bellingham? No parece que la intención de Florentino sea deshacerse ni del uruguayo ni del inglés, por tanto, el francés y el español deben apretar en los próximos cinco meses de competición si no quieren ver comprometida su presencia en la plantilla de la próxima temporada.
También es cierto que todo lo que se pueda decir a mediados de enero puede cambiar en junio. Básicamente porque no es lo mismo que el entrenador del año que viene sea Arbeloa o que lo sean Klopp, Maresca o Davide Ancelotti, por poner tres nombres que, en mayor o menor grado, han sido asociados con la casa blanca en las últimas horas.