El Real Madrid disputa la octava y penútlima jornada de la primera fase de la Champions League ante el Benfica en el estadio Da Luz, un territorio al que ha vuelto 12 años después de ganar la Décima Copa de Europa al Atlético, y cumple con los deberes al primer tiempo, ya que ahora mismo estaría clasificado de manera directa para jugar los octavos de final. El cuadro de Álvaro Arbeloa ha ido de menos a más durante la primera parte y, con un gol de Kylian Mbappé, se ha adelantado a la media hora, aunque los lusos han logrado la igualada poco después.
Tras 45 minutos de un partido muy vivo, con el Benfica jugando de manera muy intensa los primeros minutos, el Madrid ha sabido reaccionar a tiempo y, resistiendo primero, y siendo efectivo después, ha conseguido ponerse por delante, pero los locales no se han dado por vencidos y han conseguido equilibrar y, por el momento, sacar adelante un choque que necesitan ganar sí o sí si quieren continuar con vida en la máxima comeptición continental.
El Madrid ha tenido un inicio de partido errático, en parte por la agresividad del Benfica, que ha impuesto un ritmo físico muy alto e insostenible a largo plazo. No es de extrañar, pues, que, ante la falta de concentración de los blancos, vayan ganando. Claro que la fortuna también ha jugado su azar, con un más que discutible penalti de Aurelién Tchouameni sobre Nicolás Otamendi, al agarrar levemente el francés a su rival. El trencilla Marco Di Bello no se lo ha pensado dos veces y ha señalado de primeras la pena máxima, ante la que no ha podido hacer nada Thibaut Courtois.
