El Real Madrid consiguió los tres puntos frente al Rayo Vallecano de forma agónica. Pese a la victoria volvió a dejar dudas.
Después del naufragio en Lisboa y quedar fuera del top 8 de la primera fase de la Champions, el Real Madrid volvía al Santiago Bernabéu. Con la amenaza de volver a escuchar sinfonía de viento, Arbeloa solo introdujo un cambio: Camavinga por Carreras.
No sorprendía las pocas variaciones en el XI tras las palabras de Arbeloa en la rueda de prensa previa al partido en las que mantuvo la confianza en los suyos. Tónica habitual del técnico madridista desde su llegada al banquillo.
La victoria del Barça obligaba al Real Madrid a ganar su partido para mantenerse a un punto de los culés.
El Santiago Bernabéu recibió a los suyos entre pitos y por si el ambiente no estaba lo suficientemente enrarecido, en el minuto 9 Bellingham se rompió teniendo que ser sustituido. Parece que el inglés tuvo una lesión muscular en la parte posterior, veremos el alcance de la misma.
Pero entre tanto emergió la figura de uno de los más señalados. Vinícius agarró un balón en banda al filo del minuto 15 y la puso en la escuadra. Un auténtico golazo para poner el 1-0 en el marcador y suavizar el ambiente. Celebración besándose el escudo y los pitos se convertían en aplausos. El brasileño se reveló contra los pitos de su equipo desde el primer instante.
El equipo encontró el gol antes que el juego. A partir del resultado comenzó a crecer con un gran Vinícius que volvió a parecerse al futbolista que no deja de intentarlo. De igual forma, la primera parte concluyó con pitada. La actuación de los de Arbeloa no convenció a un público que quería más.
La segunda parte comenzó con la sustitución de Asencio por Ceballos pero lejos de aportar control de balón al equipo, lo que terminó sucediendo es que Jorge De Frutos empataría el partido en el minuto 49. Vuelta a las andadas y otro partido que el equipo volvía a complicarse.
El Real Madrid intentó reaccionar tras el golpe al mentón. Como durante el resto del partido, Vinícius fue el que más lo intentó desbordando permanentemente a su par.
Arbeloa no tardo en darse cuenta de que el equipo necesita pólvora y por ello introdujo en el 60 a Gonzalo García para sustituir a Franco Mastantuono. El argentino recibió pitos a su salida del terreno de juego.
La situación podría haber empeorado cuando tras una pérdida cuando Ratiu se plantó solo frente a Courtois. Pero como siempre, el belga, ayudado por un gran repliegue de Gonzalo, pudo evitar el 1-2.
El partido continuaba con un ritmo trabado y poco fútbol. En el minuto 67 Arda Güler encontró a Mbappé al espacio que superó a Batalla con un balón largo y con toda la portería para él, estrelló el balón en el larguero.
El Rayo creció en el partido por la inacción del Real Madrid que fue incapaz, una vez más, de manejar el balón. Los últimos cambios de Arbeloa fueron en el minuto 77 sustituyendo a Huijsen y Güler por Alaba y Rodrygo.
El Real Madrid jugaría los últimos 10 minutos en superioridad numérica por la expulsión de Pathé Ciss por una fea entrada a Ceballos.
Diez minutos en los que el conjunto blanco jugaría sin red buscando la victoria. En el 85 Camavinga estrelló un balón en el poste tras rematar un centro de Ceballos.
El Real Madrid encerró al Rayo en su área mientras el conjunto vallecano intentaba arañar segundos al reloj en cada acción. Segundos que el colegiado contabilizaría por 9 minutos de añadido. Sería en el minuto 97 cuando en una internada de Brahim el colegiado señalaría penalti. Y cuando se mascaba la tragedia, apareció Kylian Mbappé para convertir el 2-1.
Con ese resultado el Real Madrid confirmaría unos 3 puntos agónicos. El Santiago Bernabéu terminó cantando y dejando de lado los pitos, aunque la imagen del equipo volvió a dejar dudas. Una victoria que permite a los de Arbeloa seguir al acecho del liderato.