El Real Madrid vuelve al estadio Da Luz, escenario histórico e inolvidable para la afición merengue, ya que en ese recinto se ganó la Décima Copa de Europa en el año 2014. Entre la plantilla actual de Álvaro Arbeloa, sólo Dani Carvajal vivió ese día memorable, siendo titular indiscutible en el equipo de Carlo Ancelotti, aunque, siendo sinceros, Thibaut Courtois también estaba allí, en Lisboa. Lo que pasa que el cancerbero estaba en el lado incorrecto de la historia, según sus palabras, porque en ese momento defendía el escudo del Atlético y fue el que no pudo evitar el desastre rojiblanco, al encajar el tanto de Sergio Ramos en el minuto 93. Algo de lo que el belga aún se acuerda.
“Para mí es triste, pero ya está olvidado. Pasó muy muy cerca de mi mano. Son cosas que suceden en el fútbol. No pudo ser, veníamos [el Atlético] de ganar la Liga en el Camp Nou y perdimos allí muchas energías”, confesó Courtois en una entrevista de hace unos años con ‘El Mundo’ en la que desvelaba que el tema de aquella final en Portugal entre los rivales vecinos había sido siempre un tema de conversación frecuente con Ramos. “Muchas veces lo hablo con Sergio. Muchas. Hay una foto en el vestuario y también, de vez en cuando, lo vemos en Real Madrid Televisión”, reconocía el portero, que estaba entonces cedido en el conjunto colchonero por el Chelsea, al que recaló justo ese verano de 2014.

Courtois también hacía referencia a su cambio de chaqueta, por su fichaje por el Madrid en 2018. “A ver, hay que diferenciar lo vivido en el Metropolitano de que lo que pasa en la calle, donde nadie me ha dicho nunca nada. Al contrario, mucha gente del Atleti me desea lo mejor. Ellos saben, y así lo entiende la mayoría, que en mis tres años allí di lo mejor de mí y ganamos trofeos. Alguno me dice “ya, pero te fuiste a Inglaterra”, sin acordarse de que yo era un cedido. Estaba obligado a irme aquel verano [2014] al Chelsea”, indicaba el arquero, que con 33 años es el auténtico número uno bajo palos en estos momentos.
Una final irrepetible… y otra más
El Madrid se hizo con la ansiada Décima 12 años después de lograr la Novena, cortando una sequía que, por el camino, dejó grandes chascos, como cuando el Olympique de Lyon eliminó en octavos a los blancos en el Santiago Bernabéu y antes la Roma, sin olvidar los goles de Fernando Morientes con el Mónaco en unos cuartos que también supusieron el ‘adiós’ del Madrid de la Copa de Europa. Ni siquiera con José Mourinho al frente, cuando el equipo consiguió llegar a tres semifinales de manera consecutiva, el equipo tuvo esa pizca de suerte tan fundamental para lograr la gloria.
La final de 2014 fue irrepetible y su recuerdo es uno de los grandes legados que tiene el madridismo reciente. Aunque el azar fue caprichoso y, dos años después, volvió a reunir al Madrid y al Atlético en Milán. Si la final de Lisboa ya fue agónica, ésta tuvo una emoción tan tremenda que acabó dirimiéndose en los penaltis. Con los blancos certeros en todos sus disparos, un palo de Juanfran volvió a condenar a los de Diego Pablo Simeone y la Undécima se vino para Chamartín.