La llegada de Álvaro Arbeloa ha catapultado a un Vinicius Júnior, que vuelve a sonreír en los terrenos de juego con su mejor versión.
«Quiero que Vini baile y disfrute», así de taxativo se mostró Álvaro Arbeloa en su puesta de largo como técnico del Real Madrid allá por el mes de enero. En su primera rueda de prensa al frente de la nave capitalina, el preparador salmantino quiso dar un voto de confianza a un Vinicius Júnior que no terminaba de explotar.
Con Xabi Alonso en la caseta, el madridismo atisbó una versión lúgubre del brasileño. Estaba apocado. Bajo en confianza. Tampoco Carlo Ancelotti pudo levantar el vuelo a Vini, que tardó en cerrar la herida provocada por el Balón de Oro concedido a Rodri.
El ‘7’ del Real Madrid suma 11 goles y 11 asistencias en lo que va de ejercicio. El colofón fue la diana magistral anotada en Da Luz; aunque, acumula varios tantos de tronío. Latigazos imparables. Unas acciones de calidad que recuerdan al Vinicius de antaño.
Una dupla de aúpa
Durante las últimas semanas, también ha mejorado la sinergia entre Mbappé y Vini. Se entienden a la perfección, tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. Con esa dupla enchufada, el Real Madrid puede pelear por los títulos. El foco… puesto en Liga y Champions.
Álvaro Arbeloa tenía como premisa principal recobrar la letalidad de Vinicius en el área. Y los hechos le avalan. El ex entrenador del Castilla ha sabido reparar daños y recuperar la sonrisa de su pupilo. «Llevo un mes viendo a un gran Vini, no solo hoy. Está haciendo partidos de mucho nivel, desequilibrante. Hace goles y asistencias. Es un jugador que va más allá de los números. Es uno de los mejores del mundo, y tengo mucha suerte de poder tenerlo en mi equipo», confesó en rueda de prensa el técnico del Madrid.