Para todo hay una primera vez. Años en el Bernabéu y nunca habíamos visto algo igual. Por primera vez, lo que pasaba en la tribuna de prensa robaba algo de protagonismo a lo que acontecía en el terreno de juego. Tampoco es que fuera para menos. Al otro lado de la puerta esperaba José Mourinho.
El portugués ya es protagonista hasta sin quererlo. No sabe ser actor secundario en las películas. Más de 4.000 días después de su último partido como entrenador del Real Madrid, regresaba al templo blanco con todos los focos en su busca.
Buena parte de los periodistas pendientes a que se accionase una manivela. Cientos de ojos a la espera de que llegase Mourinho para acceder a la cabina número 6 que tenía preparada. No podía hacerlo desde el banquillo porque fue expulsado en la ida y le habilitaron el mismo lugar en el que hace unos meses estuvo Hansi Flick.
Pasaban los minutos. Comenzaba el partido y nada. Ni rastro de José. Se adelantaba el Benfica con un gol tempranero de Rafa Silva en el 14′. Pero la noticia era… ¿Dónde está Mourinho?
Avance de la película
Empató Tchouaméni con un golazo ‘Kroosiano’ desde la frontal del área. El tanto de la ‘tranquilidad’ entre tanta tensión. Se escuchaba al Bernabéu celebrar. Arbeloa con el puño cerrado. Pero… ¿Y Mou?
Ni las televisiones lo encontraban. Llega el descanso y salta la noticia. No ha subido a la planta 8. No se encuentra en ningún palco privado, ni se ha presentado a la zona habilitada… ¡Está siguiendo el partido en el autobús!
Ni salió del parking
Y todos de nuevo a las posiciones que nunca debieron abandonarse. Mourinho es importante. Pero no más que el partido. Millones de madridistas querían la imagen del luso dentro de la que fue su casa. No se produjo, pero Vinicius nos recordó que la magia estaba en el verde.
En el 80′, tras una gran carrera, el brasileño sentenció la eliminatoria. Clasificó al Real Madrid con una definición de ‘killer’ demostrando que ha recuperado su mejor nivel. Mourinho debe conformarse con el premio al mejor actor de reparto, pero el Oscar es propiedad de Vinicius.