Arda Güler llegó al Real Madrid como uno de los futbolistas más prometedores del panorama internacional. Poco a poco ha ido mostrando su calidad y encontrando su hueco ahora con Arbeloa. Pero hasta llegar ahí no lo ha pasado nada bien, con una infancia muy dura.
Fue el propio Güler el que quiso contar por dónde había tenido que pasar siendo un niño. Parece que una de sus obsesiones era tener una PlayStation y su padre se la compró. Aunque no fue la original, sino que tuvo que conformarse con una falsa pero a él no le importaba.
Arda Güler y su infancia con una PlayStation falsa
Fue en una carta en The Players Tribune donde Arda Güler quiso mandar un mensaje a los niños de su país. Y es que ahora es una gran estrella del fútbol, pero no todo ha sido sencillo. Por eso ha querido dejarles claro que tienen que pelear y trabajar para conseguir sus sueños.

Pero de niño, Güler insistió para que le compraran la consola ya que era algo que deseaba. Sin embargo, a pesar de que lo consiguió no fue exactamente como esperaba: “Mi padre me compró una PlayStation y un FIFA falsos, mis amigos se reían pero no me importaba».
Arda Güler consiguió una PlayStation
“A los 12 años, mi obsesión era tener una PlayStation, no os podéis imaginar lo mucho que quería tener una. Cada día le suplicaba a mi padre que me comprase una “ confiesa el jugador del Real Madrid. Hasta que un día se encontró un paquete envuelto en su habitación.

Era la consola pero al ir unos amigos a jugar a su casa le advirtieron de que no era la verdadera. “Todos se partían de risa, intenté reírme con ellos, pero la verdad es que no pude. Pero no me importaba tener un FIFA falso, de todos modos, me encantaba” seguía relatando.
La familia de Güler arruinada
La familia de Güler hizo un gran sacrificio para que este pudiera apuntarse a una escuela recomendada por su profesor de Educación Física. Sin embargo, “un día papá me dijo: “Hijo… Tenemos que cerrar la tienda”. Estábamos arruinados, la tienda era nuestra única fuente de ingresos”.
“Por suerte, siempre tuvimos comida en la mesa, en el fondo, sabía que éramos afortunados. Al cabo de un tiempo, mis padres abrieron una tienda nueva, eso nos ayudó, pero unos años después, cuando el Fenerbahçe me quiso fichar, no puedo decir que solo pensáramos en el fútbol. Necesitábamos dinero» termina reconociendo.