Álvaro Arbeloa ha hecho muchas cosas bien desde que cogió las riendas del Real Madrid a mediados del mes de enero, tras la derrota del equipo en la final de la Supercopa de España. Ese match ball que Xabi Alonso no logró salvar le puso en bandeja la oportunidad de coger el primer equipo. Y, desde ese momento, sus decisiones han ido encaminadas a unir lo dividido, a recuperar la confianza de los jugadores y a darle la vuelta a una situación física crítica. El caso de Fede Valverde es el mejor ejemplo.
El centrocampista uruguayo, el alma del nuevo Real Madrid sin lugar a dudas, no estaba cómodo con Xabi Alonso en el banquillo. A pesar de que su relación no era mala, algo se rompió el 1 de octubre. Se dijo que Fede Valverde se negó a jugar de lateral derecho y Xabi le quitó del once por esa razón, algo que el uruguayo niega. No se puede saber a ciencia cierta lo que pasó porque hay diferentes versiones que se contradicen, pero Valverde no se tomó nada bien aquel banquillazo.
El lío de Almaty, punto de inflexión entre Valverde y Xabi Alonso
Fuera por el motivo que fuera, Fede Valverde no jugó aquel 1 de octubre ante el Kairat Almaty. Y luego salió a calentar con muy poca intensidad. El día anterior, había confesado en rueda de prensa que no le gustaba jugar de lateral derecho, aunque lo haría mientras el entrenador lo considerara oportuno. Xabi le dejó en el banquillo y su relación estalló en mil pedazos en ese preciso instante.

Desde entonces, con alguna intentona por parte del técnico, Alonso y Valverde dejaron de hablarse, más allá de lo más básico para jugar, pero fueron tres meses sin apenas dirigirse la palabra. Todo lo contrario que con Arbeloa, que no solo le ha reflotado a nivel anímico, sino también en sus cifras goleadoras, con 7 goles por 1 en la etapa de Alonso. Fede Valverde, el halcón del Real Madrid, vuela más alto que nunca.
Valverde nunca perdonó a Xabi Alonso
Valverde considera que Xabi Alonso le echó a los leones, algo que nunca le perdonó: «He leído varios artículos dañando mi persona. Sé que he tenido partidos malos, soy consciente. No me escondo y doy la cara. Realmente estoy triste. De mí pueden decir muchas cosas, pero bajo ningún punto de vista pueden decir que me niego a jugar. He dado todo y más por este club, he jugado fracturado, lesionado y jamás me he quejado ni he pedido un descanso», alegó tras la polémica.
«Tengo una buena relación con el entrenador, la cual me hace sentir con la confianza de poder decirle cuál es la posición que más me gusta dentro del campo, pero siempre, siempre le hice saber que estoy disponible para cumplir en cualquier lugar, en cualquier viaje y en todos los partidos dejé el alma en este club y lo seguiré haciendo, aunque a veces no alcance o no esté jugando como quisiera, lo juro por mi orgullo que jamás me rendiré y lucharé hasta el final jugando donde sea», explotó.
Ahora, por fortuna para él y para el Real Madrid, Fede Valverde vuelve a sonreír. Atraviesa probablemente el mejor momento de su carrera deportiva.