El socio culé ha hablado y ha reelegido a Joan Laporta al frente de la presidencia del Barcelona. El polémico abogado, caracterizado por su estilo provocador que le hace ser un auténtico bocazas, ha derrotado a Víctor Font, que presentaba la alternativa a la gestión errática de su rival durante el último mandato (2021-2026), e iniciará una cuarta legislatura en el club, la segunda en esta segunda etapa -antes, fue el sucesor de Joan Gaspart y el fallecido Enric Reyna entre 2003 y 2010-. La noticia no por esperada deja de ser importante, ya que marcará el futuro del Barça de los próximos años y, en clave madridista, augura un duro enfrentamiento con el eterno rival. Hay que recordar la ruptura de Florentino con los azulgranas, que se han salido del proyecto de la Superliga para acudir al paraguas de la UEFA por el ‘caso Negreira’, que desde estas páginas vamos a seguir denunciando para que, antes o después, la Justicia castigue de manera ejemplar el caso de corrupción más grave de nuestro balompié.
Con Laporta reelegido presidente del Barça, desde las filas merengues sólo nos podemos alegrar de que un personaje tan controvertido como él esté al volante. En el deterioro institucional generalizado de los blaugranas durante los últimos tiempos, su presidente es clave. En este sentido, conviene señalar que fue este abogado el que cuadruplicó los pagos a José María Enríquez Negreira, ex vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), y el que, a la postre, ha ayudado a poner en cuestión el lado más dorado de la historia del primer equipo de fútbol. En los años en los que desde la Ciudad Condal retribuyeron al ex ‘número dos’ de Victoriano Sánchez Arminio (2001-2018) con, al menos, 8,4 millones de euros, el Barça ganó 10 Ligas y 8 Ligas, por no hablar de sus resultados en Europa, a las que se refirió en su día José Mourinho.

Laporta es el mismo presidente que pasó de abrazar el maniquí de Leo Messi, en los anteriores comicios, a despedir al argentino en 2021. Precisamente, el mítico ‘10’ culé no ha querido posicionarse en estas nuevas elecciones del Barça, pero su nombre ha estado muy presente durante los últimos días de campaña. Fue Xavi Hernández el que desveló que el hoy presidente reelegido no abortó el regreso de ‘La Pulga’ en 2023. El entorno de Messi se abrió a abrir otra etapa en el Barça, pero desde el equipo de Laporta lo vetaron. El antiguo director deportivo del club, Mateu Alemany -en las filas del Atlético actualmente-, ha reconocido que Xavi estaba en lo cierto.
Laporta y su pufo con las cuentas
El sectarismo es peligroso y si a ello se le añade la ignorancia, la combinación resulta fatal. La afición del Barça ha escogido por goleada la opción de Laporta después de endeudar a la entidad en su anterior etapa, cuando disparó en un 60% su endeudamiento en un Barcelona que estaba acostumbrado al superávit con José Luis Núñez (entonces era el Madrid de Ramón Mendoza el que suspendía con sus cuentas; ¡cómo hemos cambiado!, como cantaban Presuntos Implicados). En los últimos cinco años, el agujero de los catalanes ha ascendido a 231 millones de euros y ni siquiera con las palancas financieras ha podido poner frena a lo que es una quiebra en sentido técnico. Sólo en el último ejercicio, con todo el ‘boom’ que se dio Laporta, el Barça perdió 31 ‘kilos’. La negligencia de su Directiva ha sido retratada hasta por la prensa norteamericana, poniéndolo como ejemplo de mala ‘praxis’ y resaltando que se trata del club más endeudado del mundo, con un pasivo de 2.500 millones.
El Camp Nou, otra mancha
Las obras del rebautizado Spotify Camp Nou es otro de las manchas que arrastra el Barcelona en estos últimos años. Siempre a rebufo del Real Madrid -el complejo histórico no tiene cura-, que empezó la remodelación del nuevo Santiago Bernabéu en 2019, Laporta prometió la construcción de un estadio en tiempo récord, pero el camino para ello ha estado lleno de graves retrasos y sobrecostes, acumulando sanciones por incumplimiento de horarios y condiciones laborales, lo que ha generado críticas y la percepción de fracaso en los plazos de regreso. Incluso se ha avanzado que el equipo de Hansi Flick podría regresar a Montjuic.
Todo empezó otorgando la licitación a Limak, la constructora turca encargada de las obras que fue la peor valorada por los técnicos del club, y, desde entonces, los problemas no han dejado de cesar. Mientras el Bernabéu se encamina hacia el final de las obras durante esta temporada -y Florentino Pérez ha contratado al mejor equipo para solucionar los contratiempos de la acústica, que han levantado en armas a una plataforma de vecinos de la zona-, en Barcelona observan con pasmo cómo Laporta ha admitido deficiencias técnicas en zonas clave como la Tribuna y Gol Sur, posponiendo indefinidamente la vuelta del equipo (más de un año), complicando aún más la gestión económica.
El futuro negro de Laporta
Mientras en Barcelona han optado por la continuidad -con todo lo que eso conlleva, en lo bueno y, sobre todo, en lo malo-, es preciso subrayar que Laporta también pudo incumplir las reglas financieras de la Liga para inscribir a Dani Olmo, uno de sus últimos grandes fichajes, aunque llegó como segundo plato tras hacer el ridículo en la contratación de Nico Williams. Sólo se salvó por la intervención del Gobierno de España a través del Consejo Superior de Deportes (CSD), que validó la inscripción del centrocampista junto a la de Pau Víctor, en otro caso flagrante de trato de favor.
Pero, por mucho que lo quieran ocultar, el futuro del Barça, que está atado de nuevo a Laporta, es negro. La amenaza de sanciones por el ‘caso Negreira’, las dificultades económicas y la imposibilidad real de fichar son factores a tener en cuenta, aunque, claro, las ‘ayudas’ siempre estarán ahí…
