Desde hace ya un tiempo, se sabe que el Barcelona pagó 8,4 millones de euros a Enríquez Negreira cuando era el vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Era algo que ya había sido revelado por la Guardia Civil, pero ayer La Sexta publicó varias pruebas, porque ha logrado tener acceso a algunos de los cheques con los que el club blaugrana pagó por diferentes servicios.
La documentación a la que han tenido acceso consta de 24 cheques de entre el 16 de febrero de 2016 y el 18 de julio de 2028, con los que el Barça pagó mensualmente a la empresa Nilsad SA, propiedad de Enríquez Negreira. También hay movimientos de cuentas, pagarés y cheques que alcanzan los 190.000 euros. Además, también hay que destacar que, según el medio, también aparecen como titulares de las cuentas y autorizados: Javier Enríquez Negreira Romero; su secretaria Concepción Díaz y su juez de línea, José Martínez Alfonso.

Todo apunta a que habrá juicio
Todavía se está investigando el caso Negreira, y como informó ayer Ramón Álvarez de Mon, el juez va a pedir declaración a varios árbitros de los años 90. Cuando acabe todo el proceso, lo lógico es que celebre un juicio penal y se juzgue al Fútbol Club Barcelona por esos pagos, porque todavía no han podido explicar para qué se realizaron.
Una imagen vale más que mil palabras y esta no deja dudas. Cheques incorporados al caso Negreira: paga el Barça, cobra una empresa del jefe de los árbitros. El que decidía quién bajaba, quién era internacional o quién pitaba los partidos importanteshttps://t.co/GPqbhuN6Fb
— Alfonso Pérez Medina (@alfonsopmedina) January 20, 2026
El Real Madrid quiere justicia
En la entidad madridista quieren que el caso Negreira tenga consecuencias para el Fútbol Club Barcelona. En los últimos meses se han puesto mucho más duros con este caso, porque el proyecto de la Superliga se ha roto y Joan Laporta se ha vuelto a acercar a la UEFA. Eso ha sido considerado como una traición por Florentino, y por eso tiene pensado ir hasta el final con el caso.
Siguen pensando que no hay ninguna justificación que valga para pagar durante décadas al vicepresidente de los árbitros cuando estaba en activo. Además, se sienten perjudicados y utilizan como prueba el saldo arbitral de esos años y la variación que hubo cuando se empezaron a realizar los pagos.