El Real Madrid ha sufrido de lo lindo, pero ha vencido nuevamente al Benfica (2-1), esta vez en la vuelta de los ‘play-offs’ de la Champions League, y ha sellado su pase a los octavos de la máxima competición continental. Los blancos, que ganaron la semana pasada en Da Luz (0-1), entraron de manera muy fría al encuentro y el rival lo olió, adelantándose en el marcador con un tanto de Rafa Silva. Por suerte, Aurelién Tchouameni empató poco después y Vinicius Junior decidió en los minutos finales. Pero las sensaciones entre el vestuario del Madrid fueron claras, como señalaron Antonio Rüdiger y Dani Carvajal al retirarse del partido.
Según ha podido saber Qedine Deportes, tanto el alemán como el capitán del equipo merengue llegaron a la conclusión de que el Madrid había tenido 90 minutos muy disputados contra el Benfica, llegándolo a pasar en algunos tramos del choque y reconociendo el empaque de José Mourinho en el conjunto luso. “Hemos sufrido mucho, se nota la mano de José en este equipo”, se marchaban comentando Rüdiger y Carvajal, que no estuvieron nunca a las órdenes de ‘The Special One’, pero son conscientes del alto grado de exigencia y preparación que ofrece a sus equipos siempre.
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Rüdiger volvió al once titular del Madrid después de que Álvaro Arbeloa optara por rotar en el choque de Liga frente a Osasuna (2-1). El alemán fue del todo contundente siempre, en un eje de la zaga donde hizo pareja con Raúl Asencio, que terminó siendo sustituido por un choque fortuito con Eduardo Camavinga. El canario fue trasladado al hospital para discernir exactamente qué lesión puede tener, aunque todo indica que tiene tocada la zona de las cervicales, en lo que es un nuevo problema para una línea defensiva que ya anda entre algodonoes. Carvajal, por su lado, se tuvo que conformar viendo el partido desde el banquillo ante otro buen partido de Trent Alexander-Arnold.
Sin rastro de Mourinho
Uno de los protagonistas de este choque entre el Madrid y el Benfica en el Bernabéu era Mourinho, que retornaba a la que fue su casa durante tres temporadas (2010-2013), cuando se van a cumplir casi 13 años de su marcha. Sin embargo, el luso, que no compareció ante los medios de comunicación en la previa, decidió no presentarse en Chamartín, donde tenía preparada la cabina 6 del palco y, según han sostenido algunas fuentes, siguió el encuentro desde el propio autobús del Benfica.

Ni siquiera la megafonía lanzó un guiño a Mou, al ‘cantar’ a su segundo de a bordo, Joao Tralhao, que se sentó en el banquillo del Bernabéu y fue el encargado de saludar a Arbeloa. El portugués también dio la cara en rueda de prensa tras el choque, señalando el gran portero con el que contaba el Madrid y restando importancia a la ausencia de Kylian Mbappé.