Un doblete de Mbappé concede la victoria al Real Madrid, que sigue mejorando sensaciones y aventaja al FC Barcelona en la clasificación
El Real Madrid se desplazaba a Castellón en busca de tres puntos que le permitiesen seguir sumando sensaciones positivas. Los blancos, que venían de cosechar una contundente victoria ante el Mónaco, buscaban asaltar La Cerámica e irse a dormir líderes del campeonato. Por su parte, el equipo de Marcelino llegaba después de perder en Champions, pero con una buena dinámica en Liga que lo mantiene como tercer clasificado.
Arbeloa tan solo haría un cambio respecto al último once, en una alineación compuesta por una zaga en línea de cuatro con Valverde, Asencio, Huijsen y Carreras. Camavinga, Arda Güler y Bellingham formarían el centro del campo, mientras que, en la delantera, Vinicius y Mastantuono caerían a los extremos, escoltando a un Mbappé que actuó como referencia.
Primera mitad sin premio
No faltó la intensidad en el comienzo del Real Madrid. Los blancos, que rápidamente instauraron una presión adelantada, se hicieron dueños del balón con varias recuperaciones en tres cuartos de campo que les permitieron buscar la espalda del contrario con pases en profundidad. El Villarreal, por su parte, buscaba generar peligro por medio de contragolpes que ponían en apuros a los de Arbeloa.
El primer intento merengue llegó a través de Arda Güler, con una jugada individual desde el costado derecho que terminó con un disparo atrapado en dos tiempos por Luiz Junior. Una buena combinación entre Vinicius y Mbappé desembocó en la segunda acción de peligro de los blancos, que no dejaban de intentar hundir al rival.
Caían los minutos, pero el Real Madrid continuaba insistiendo en la presión. Vinicius, tras una nueva recuperación en campo rival, estuvo a punto de desatascar el encuentro con un tiro raso que se marchó lamiendo el poste. Al filo del descanso, Pape Gueye levantó a La Cerámica con un potente disparo desde fuera del área que no encontró portería.
Mbappé marca la diferencia
La segunda mitad no pudo comenzar de mejor manera para los blancos. Un pase atrás de Vinicius desde el fondo del costado derecho terminó en las botas de Mbappé, que apareció como ratón de área para enviar el balón al fondo de la red y aventajar a su equipo en el marcador.
El tanto madridista no eximió al submarino amarillo de la presión rival. Cada recuperación por parte del Real Madrid se convertía en una estampida hacia adelante, en busca de un segundo tanto que se resistía. A un cuarto de hora para el final, Arbeloa comenzó a introducir caras nuevas en el terreno de juego, dando entrada a Gonzalo y Brahim –que regresaba tras la Copa África– en lugar de Mastantuono y Arda Güler.
Con el tiempo reglamentario cerca de cumplirse, los locales dieron un paso hacia adelante en busca del empate. Mientras, el Real Madrid temporizaba el juego, dejando que pasasen los minutos. En el último acercamiento a portería rival, Mbappé forzó un penalti que él mismo se encargó de transformar para sentenciar el partido.
Una vez cumplida la prolongación, Soto Grado indicó el final de un encuentro que los blancos lucharon y ganaron a base de esfuerzo. Los pupilos de Arbeloa suman así tres puntos que los colocan líderes de LaLiga, a la espera de lo que haga el FC Barcelona.